Alsan_Wolf's profileThe Flagstones of the ne...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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February 19 Blue Heaven 2 - Angels...Y él dijo: bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios...
-Angeles-
Un campo de nubes cubría el horizonte. Ya llevaban 6 horas montadas en el Zeddrix, y aún no habían llegado a su destino. Sophie empezaba a preocuparse, pues si supuestamente iban a la cercana ciudad de Torde (la gema de Xseed señalaba en esa dirección) no comprendía como no habían llegado aún.
-Ely, ¿porqué tardamos tanto? Creía que íbamos hacia Torde... -la mirada de Ely estaba perdida, con los ojos en blanco. Seis horas de control mental sobre el Zeddrix la habían llevado a ese estado, y no parecía mostrar señales de entender lo que sucedía. Selene se acercó a Sophie, y cogiendola del hombro la hizo sentarse en el lomo del animal.
-Relájate -dijo-, y confía en Ely. Realmente no sé a dónde nos dirigimos, pero noto cada vez más ansia de sangre, con lo que debemos ir en buen camino.
-Si al menos viéramos hacia dónde nos dirigimos... -el animal había subido tan alto que habían atravesado las nubes y el suelo no se veía. Al final Sophie se rindió, y se tumbó en el suelo a coger fuerzas. El vaivén del animal hacía que diera cabezadas, hasta que finalmente cayó dormida.
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Un grito la hizo despertar. Con ojos todavía llorosos, Sophie notó como el suelo se agitaba mucho más de lo normal. Buscando a sus compañeras con la mirada, vió como Selene se enfrentaba katana en mano a los tentáculos blancos del Zeddrix, mientras Ely estaba en el suelo, totalmente inconsciente, provocado por el contínuo uso de su energía. Los embistes del animal eran rápidos, y Selene hací alo que podía por defenderse. La nube estaba teñida de rojo, la sangre del animal mezclada con sangre de la chica, que había recibido heridas en los brazos, y le sangraban las manos de la fuerza que estaba haciendo para agarrar su arma. Con dos movimientos, Sophie se puso en pie, cargó su arco, y abatió de un disparo uno de los tentáculos, cortándolo por la base. Con fuerzas renovadas, y habiendo llegado los refuerzos, Selene reemprendió el combate, dejando atrás la postura defensiva por una totalmente ofensiva, poniendose completamente a merced de Sophie, quién debería cubrirla. Ésta se percató de la situación, y comenzó a disparar sobre los tentáculos que se acercaban a su compañera. Arco y katana, fueron derribando una a una las extremidades de la bestia, hasta que finalmente sólo quedaron dos. Una de éstas se enroscó en el cuerpo caido de Ely, y la lanzó lejos, por los aires.
-¡¡¡Cógela, Sophie!!!! -el grito de Selene desgarró el cielo, cuando el cuerpo de Ely atravesó el mar de nubes y salió del campo de visión de las chicas. Haciendo gala de coraje, Sophie se lanzó en picado en pos de su compañera, atravesando el blanco de las nubes, empapándose por completo el cuerpo. Lo que pareció una eternidad, fueron realmente segundos, cuando consiguió salir de la blanca inmensidad. El suelo estaba a muchísima distancia, y el cuerpo de Ely no aparecía por ningún lado. Desesperada, usó su visión fantauriana para ver a más distancia, y tras varios intentos, allí estaba. Acelerando al máximo, se lanzó en pos de la chica.
-¡¡Vamos, más cerca, más cerca, más cerca!! -el suelo se acercaba a demasiada velocidad, y no creía conseguirlo. De pronto, un bramido ensordecedor la hizo mirar hacia arriba: de entre las nubes caía el Zeddrix, ahora sin cobertura, y se le veía el cuerpo completamente. El pulpo caía sin vida, con Selene en la espalda, y la katana clavada hasta la empuñadura en la frente del animal. Ambos se venían abajo, y jamás llegaría a tiempo para salvarlos a los dos, pues estaba a demasiada distancia de Ely. Necesitaba un milagro, y lo necesitaba ahora.
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-¡¡¡Ahhh!!! -Ely se incorporó pataleando, quitandose la sábana de encima. El techo era blanco, y en las paredes habían ventanales amplios. A los pies de la cama dormía una perra, ni grande ni pequeña, enroscada como una bola de pelo marrón claro. Una puerta se abrió, y los ojos de Ely se pusieron como platos.
-¿¿Alsan?? ¡Estás vivo! -gritó mientras saltaba de la cama a su encuentro. Él la detuvo con una mano, mirándola tan sorprendido como ella si cabe. Su cara expresaba un terror increible, y la hizo girar para examinarla bien. Al no encontrar nada disonante, la hizo sentarse en la cama, mientras despertaba a la perra.
-¿Qué haces aquí? -preguntó, mientras dejaba una bolsa en la mesa.
-¿Eso qué importa? ¡Estás vivo!
-Eso es lo que más me preocupa. ¿Dónde estabas antes de despertarte?
-Yo... creo recordar que estaba controlando a una criatura dirigiendonos hacia algún lugar...
-¿Cómo era la criatura?
-Pues... una especie de pulpo volador oculto en una nube.
-¿¡Estabas controlando un Zeddrix!? Ya entiendo qué haces aquí. Por favor, tómate esto -y le tendió un vaso lleno de un líquido verde, que olía a menta. Al tragarlo, sí, descubrió que era menta. Y como la menta refresca y destapona, le comenzó a doler la cabeza. Se acercó a la ventana, y la abrió, para que el aire le diera en la cara. Mientras, la perra se acercó para que le hiciera mimos, y Alsan miraba desde lejos, interesado.- En fin, no deberías estar aquí. Con eso que te he dado debería ser suficiente, pero me va a acarrear problemas. Aunque todo sea por una amiga... ¡Hyparkia, ahora! -y la perra se levantó a dos patas, empujando a Ely, que cayó por la ventana, gritando con los brazos extendidos.
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Y la cogió de la mano. En el momento justo antes de golpearse contra el suelo, Ely había extendido los brazos gritando blasfemias contra los perros, y Sophie había conseguido agarrarla y evitar su muerte. Pero estaba demasiado lejos para salvar a Selene, que se estrellaría contra el suelo en pocos segundos.
-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Selene? -giró la cabeza hacia donde miraba Sophie, y todo cobró sentido en un instante. Selene iba a morir, e iba a ser por su culpa. Deseó que no ocurriera, deseó no haberse desmayado, deseó... detener el tiempo.
Y el tiempo se detuvo. Salvo ellas dos, todo se había vuelto gris, mientras el cristal de su pecho brillaba con más fuerza que nunca, y con la seguridad de quien sabe lo que hace, asintió con la cabeza.
-Vamos a por ella.
Minutos más tarde estaban las tres sentadas en el suelo, bajo la copa de un árbol, descansando. Se quedaron dormidas al instante, pues estaban derrotadas las tres. Conforme despertaron, se dieron cuenta de lo que tenían alrededor: un paraje verde, todo lleno de árboles, todos ellos con fruta, que cogieron rápidamente y devoraron con avidez, pues hacía horas que no comían. Un escrutinio más exahustivo les reveló que no había animales, pero sí una especie de camino, que se internaba entre los árboles. Una vez servidas, decidieron seguirlo, pues parecía ser su única opción. Un par de kilómetros después, llegaron a una puerta. En la puerta había escrito en grande "08", y una cámara enfocaba hacia donde ellas estaban.
-Entonces es aquí, al parecer -Selene se adelantó, y con un gesto giró la cámara, usando su poder del aire para que un árbol cercano tapara la imagen.- Ésta debe ser la guarida de Preio. Siento un ansia de matar demasiado alta, y o es él, o es Ari, y como realmente no creo que Ari se pueda permitir el vivir tan bien y luego luchar por un mundo de iguales, tiene que ser el otro por fuerza. Así pues -y de dos espadazos partió la puerta en cuatro, haciendo saltar la alarma- entremos.
El interior del sitio era una complicada red de pasillos metálicos interconectados, y pronto las chicas perdieron el rumbo, extrañadas también, de no encontrar resistencia. Al final dieron con una puerta cerrada con un complicado sistema informático. Sophie torció el gesto: para una vez que necesitaba de Troin y chico no estaba. Tendría que abrirla de otro modo. Cargó una de las flechas en el arco, siseó unas palabras, y la flecha vibró en sus manos, y al estrellarse contra la puerta, explotó, llevandosela por delante. Las chicas continuaron la marcha, y entraron en la habitación a través del humo, para encontrar una sala acondicionada para semejar el exterior: todo eran árboles, pero un círculo desnudo tan amplio como un campo de baloncesto se encontraba en el centro de la sala. Al llegar allí, vieron otra puerta al fondo, que se abrió dejando ver una figura femenina conocida para todas ellas: era Paula.
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Paula avanzó hacia el grupo, con paso firme y seguro. Iba vestida con un traje negro, y una holoarmadura la recubría (N. del A.: una holoarmadura es una armadura generada por un proyector. No proporciona cobertura, pero distorsiona la imagen haciendo pensar que el cuerpo que hay debajo es más amplio de lo que realmente es, y la mayoría de ataques lanzados contra el portador fallan si éste se mueve en dirección contraria a la imagen proyectada). Conforme se encontró a 5 metros, se detuvo, sonriente.
-¡Paula! -Sophie se alegraba de ver de nuevo a su amiga, pero no se atrevió a acercarse, por miedo a un ataque como el de la última vez.
-Hola, Sophie. Veo que Ely y Selene están contigo. Con ellas dos, ya no me necesitas como amiga, ¿verdad? -djo mientras extendía los brazos. Sus muñecas se abrieron, y un par de cuchillas surgieron de cada una, recubriendo la mano, confiriendo a sus extremidades la letalidad de una trituradora. Irritada, saltó en dirección a Selene, con los brazos por delante. A katanazo limpio, ella detuvo todos sus embistes, mientras las otras dos miraban, horririzadas, como un ejército entero de Paulas aparecía por la puerta de donde había surgido la primera.
-Ely, quédate detrás de mi -dijo Sophie, mientras susurraba unas palabras para generar una flecha explosiva. Las Paulas se comían terreno de una manera espectacular, corriendo a toda velocidad hacia ellas. Un disparo, y aparte de la ensartada, cayeron unas cuantas más con la explosión, pero no lo suficiente como para detenerlas a todas. Mientras Sophie cargaba otra flecha, una de las Paulas le saltó encima.
-Esta vez, no. -y la Paula que estaba en el aire salió disparada hacia atrás, proyectada de un puletazo de Ely, cuyo cuerpo estaba rodeado de un aura morada. -Hoy pelearé yo también -con dos puñetazos más, lanzó a otras dos Paulas a lo lejos, contra los árboles. El resto se quedaron mirando un segundo, y después centraron sus ataques en la chica. Usando la piedra de la mente, Ely había conseguido engañar a su propio cuerpo haciendole creer que era 100 veces más fuerte, y estaba empleando ese engaño para derrotar al ejército que se le venía encima. A puñetazo limpio, partía los huesos de todos los clones que se cruzaba, protegiendo a Sophie mientras abría un camino hacia la puerta.
Por su parte, Selene había combinado la katana con el viento, prolongando la katana un metro más, y ampliando su radio de acción bastante. Gracias a esto había conseguido evitar la disrupción de la holoarmadura de sus rivales, que la habían hecho fallar los ataques hasta emplear esta técnica. Los cuerpos descuartizados de las Paulas salpicaban la sala de sangre, y Selene reia fuertemente a cada giro de su espada. Sophie emprendió el vuelo, y comenzó a disparar, conpungida, contra los clones de su amiga. A cada flechazo, una Paula caía, y cada vez quedaban menos. Llegado cierto momento, sólo una Paula quedaba en la sala, la primera, portando la holoarmadura. Estaba de pie, sin brazos, pues Selene los había cortado limpiamente de un espadazo, pero la chica no parecía demostrar dolor ni cansancio. Sonó un disparo, y un agujero apareció en el pecho de Paula. Cayó al suelo, muerta al fin, dejando ver a Preio con la escopeta humeante en la entrada de la habitación.
-Al fin os habéis abierto paso hasta mi, ¿no es así? -dijo mientras avanzaba. De una patada aparta el cuerpo caido de Paula, y sonríe mirando a Sophie- Esta vez no vas a poder herirme, mujer...
-Eso es lo que dicen todos. Ely, Selene, a mi señal, desplegaos y ataquémosle todas juntas.
-No creo que podais hacerlo, no soy yo vuestro oponente esta vez -señalando tras de si, Mita avanzó sonriente, convocando la guadaña en su mano. Preio se desvaneció con una sonrisa, mientras Mita miraba interesada al grupito de niñas al que iba a destripar.
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Apartandose el pelo de la frente, Mita sonreía. Por fin un poco de acción seria, sangre fresca para su guadaña. Sin preámbulos, se envolvió entera con electricidad, y a usando su velocidad sobrenatural se lanzó sobre Sophie, que no tuvo tiempo de reaccionar. Selene se interpuso, generando una onda de choque potentísima al colisionar su aire comprimido contra la electricidad de Mita. Haciendo gala de poder, ambas potenciaron el uso de su cristal, y tanto el viento como la carga estática se hicieron tan potentes que los cadáveres de Paula salieron despedidos contra los árboles, tiñéndolo todo de rojo.
Desviando la mirada, Mita sonrió directamente contra Ely, y se hizo un borrón moviendose en su dirección. Ely detuvo el tiempo, pero Mita iba tan deprisa que con el tiempo detenido se movía a velocidad normal. Deteniendo la guadaña agarrandola de la empuñadura, Ely evitó su muerte, mientras Mita reía desenfrenada. Lanzó una descarga a través del arma, y Ely cayó al suelo, electrocutada fuera de combate. Sophie entonces disparó sobre Mita, ahora un blanco fácil, pues no tenía a ninguna de sus compañeras cerca y podía disparar sin miedo. Sin embargo, no había contado con los reflejos felinos de la chica, que agarró las flechas al vuelo, las redujo a cenizas con una descarga, y lanzó la guadaña girando para cortar el cuerpo de Sophie en dos.
La chica esquivó la guadaña elevandose en el aire, y mientras seguía con la mirada la guadaña, que estaba cortando los árboles, no vió como Mita se lanzaba como una centella tras ella, y cuando quiso evitarlo, era tarde: Mita la abrazó con fuerza, y una descarga de 2000 voltios recorrió el cuerpo de las dos chicas. La risa de Mita inundaba la sala, cuando Sophie cayó al suelo, con la ropa carbonizada, los ojos en blanco y todo el torso quemado por delante.
-Asique ahora es un uno contra uno, ¿eh Mita? -Selene se puso a concentrar aire en su mano izquierda, mientras sostenía la katana con la derecha.
-Es lo que quería desde un principio. Estas dos no eran más que moscas, pero el premio gordo... -y la guadaña apareció en sus manos de nuevo, ensangrentada y manchada de savia- ...¡¡eres TÚ!!
Las dos chicas se convirtieron en un borrón, y el sonido del metal chocando se oía por todas partes. Sin embargo, la pelea era a tanta velocidad que no se veía a las chicas más que cuando se detenían, momento en el que el suelo, árbol o pared en la que se apoyaran, ceía bajo sus pies, de lo fuerte que había sido el golpe que las había separado. En uno de esos golpes, un tobillo de Selene cedió, y ella cayó al suelo. Aprovechando el momento de debilidad, Mita atacó, y mientras la chica caía al suelo, la guadaña alcanzó la carne de su espalda, amenanzando con cortarla por la mitad. Girando sobre si misma y con un grito de dolor, interpuso el filo de su katana entre la hoja y su cuerpo, cayendo al suelo al fin, herida en la cintura, y con la espada partida en dos.
La sonrisa de Mita no podía ser más amplia, cuando dijo las palabras que acabarían con el combate- Te tengo -y levantando la guadaña sobre su cabeza, descargó el golpe de gracia. La funda de la katana se interpuso entre la hoja y el cuerpo, pero siendo de madera sólo retuvo la hoja lo suficiente como para que no atravesara completamente el cuerpo de Selene y encontrara un órgano vital. Con la guadaña clavada, y la espada rota, Selene apuntó la vaina de la espada hacia Mita, y mientras de la boca le caía un hilo de sangre, respondió- Quién ríe el último... -y usando la energía que le quedaba, lanzó desde la punta de la vaina un haz de aire tan comprimido que atravesó el pecho de Mita, que sorprendida miró hacia abajo, para ver como una espada de aire pasaba por su cuerpo, y con una mirada de terror, comprobar que con un gesto de la mano de Selene la espada salía de su torso por el lado izquierdo del pecho, cortando su corazón en dos, y matándola en el acto. La guadaña se desvaneció, y Selene gritó por fin, herida a no más poder, mientras se levantaba como podía: tenía que salvar a sus amigas. Un movimiento extraño la alertó, y una Paula apareció entre los árboles.
------------------------------ No sabía bien como ni porqué había llegado ahí, pero la cámara se cerró sobre ella, y cayó inconsciente en el acto. Sus heridas empezaban a cerrarse, bajo la atenta mirada de Paula.
Minutos antes, esa misma Paula había cargado con Ely en un hombro, hecho gestos para que Selene cargara con Sophie, y se había encaminado a la puerta. El cuerpo quemado de Sophie aún humeaba en el suelo, aunque su corazón latía, muy, muy despacio, pero no estaba muerta. Como pudo Selene la arrastró hasta la habitación de detrás, donde Paula colocaba a Ely en una cámara, mientras accionaba un panel, y las constantes de la chica aparecían en pantalla, estabilizandose tras unos segundos en la cámara. Sophie pronto ocupó otra, y ella misma se metió en una tercera, desfallecida.
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Natx caminaba entre los cadáveres de los clones, hasta que llegó al cuerpo de Mita, con todo el pecho desgarrado. Se agachó, y con la yema de los dedos fue recorriendo la parte desgarrada, juntando la carne, y soldandolo. Se quedaría una marca muy fea, sin duda, pero la chica volvería. Y se vengaría de los causantes de su muerte, en cuanto tuviera las fuerzas suficientes. Elevando la mirada, se topó con la Paula superviviente, y mientras cerraba la herida de Mita hasta el final, pasó su pulgar por la garganta, haciendo el gesto de la muerte hacia la traidora. De un golpe en el pecho, Mita gritó, y Natx, sonriente, les hizo desaparecer a los dos entre humo negro. February 06 Blue Heaven 2 - Memory...Nota del autor...¡Hola! Ya van 10 posts de Bh2... y me gustaría hablar un poco de todo. Esto que voy a hacer lo hago porque lo he soñado esta noche, cosas más raras he hecho. El proyecto BH se inició hace 3 años, y concluyó en un juego diseñado en el RpgMaker de unas 100 horas de duración. El segundo se inició, exactamente igual que esta historia, sólo que el transcurso era diferente. Chrys no moría en el primer capítulo, porque un personaje al que no conocéis, Arthaiss, le rescataba... en fin, el tiempo ha hecho necesario cambiar la historia. Ahora, entre exámenes ajenos, lluvia, excesos de pizza, sueños y desilusiones, se acerca marzo, y como marzo no me gusta, clama cosas buenas y bonitas de todos los tiempos. Aprovechando la salida de Planar Chaos, voy a mezclar un poco todos los tiempos, y ya que toda historia tiene un principio, tiene que ser redactado... o recordado. Mi subnick dice mucho al respecto de esto, y en contra de lo que diga la paranoica con la que estoy hablando ahora mismo, no me he puesto melodramático (**ta niña de los co**nes...). Además, esta semana se plantea dura, trabajo nocturno, pretendo retomar el pincel (en cuanto alguien me regale un vaso de Whisky (sin eso no puedo pintar...) vacío... VACÍO), terminar de leerme un libro, ordenar mi cuarto (buf...), comprar Dvds (buf x2), e ir de compras de ropa (OMG eso si es 1 gran BUF...)... y todo sin dejar de escribir. En fin, suerte para todos en el último exámen, suerte para mi a la hora de conseguir el vaso de Whisky, y... luces, cámara... acción. Dedicado a mis dos guardianes, aquellos a los que más he querido, y que siempre están conmigo.
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...Lo que no se recuerda, no ha sucedido... la memoria es un mero recuerdo...
...sólo necesitas reescribir ese recuerdo...
-Memoria-
La lluvia cae a través de la ventana. Los cristales están empañados por el calor de dentro, aunque en la habitación sólo está Alsan, con una cadena envuelta en la muñeca. Uno de los extremos de la cadena es de cuero, y está partido en dos. La cama está deshecha, y manchada de barro. Un nuevo elemento decora la habitación, un cuenco lleno de agua en el suelo. Alsan te hace señas para que te acerques, mientras con la manga desempaña uno de los cristales. Señalando hacia fuera, te hace hueco para que mires. Hay un colegio, y dos niñas salen corriendo de él, no tienen paraguas y se mojan. Una es castaña, la otra, morena. Se despiden y se separan, pero al girar la esquina, un coche se detiene delante de la morena, y unos hombres vestidos de negro con gafas de sol la meten dentro. La otra niña no se ha dado cuenta, y nadie en las calles ha hecho nada al respecto. El cristal se empaña de nuevo. Alsan se levanta, y se acerca a otra de las ventanas. La desempaña como puede, y señala hacia fuera. Un edificio muy alto, en el que pone residencia universitaria. Una pareja, un chico con mochila y una chica vestida de morado se acercan, y abren una puerta en la planta baja. Entran, y dos gemelos se acercan corriendo, flanqueados por una chica peliroja y un chico moreno garboso. El cristal se empaña de nuevo, y mientras lo hace, la chica de morado sale del lugar y se aleja. Alsan se encamina hacia la otra pared, donde una diminuta ventana habita, y te apremia a que te acerques, sonriendo. Esta vez no está empañada, y se puede ver a un grupo de amigos bebiendo juntos. Cinco chicas, cuatro chicos, todos juntos. El cristal de la ventana se quiebra, y la imagen se separa, dejando al grupo separado, tres parejas, dos chicas solas y un chico mirando al suelo. Esta vez, Alsan se aparta, y se sienta a la mesa. Con el mando a distancia, enciende la televisión, y una panadería aparece en pantalla. Es de noche, una chica entra, besa a uno de los panaderos, y sale despacio, con la cara triste. La calle de la imagen se queda vacía, y se apaga progresivamente. El canal cambia, y la puerta de un cine aparece. Es el cumpleaños de una chica, y un chico de pelo rizado y despeinado la coge de la mano, mientras sonrie. Al entrar al cine, el chico se gira directamente hacia la pantalla, sonriendo maliciosamente, y clava en ti una mirada fría, penetrante. Se pone una capucha negra, y cierra la puerta tras de si. Las cosas tiemblan, la televisión se apaga, también las luces. Un rayo ha caido llevandose la electricidad del edificio. La habitación se queda a oscuras, y la imagen desaparece.
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Las luces están apagadas, una sombra se mueve entre los cuerpos dormidos. Entrando a los túneles, se desliza silenciosamente hasta llegar a una salida, y mira a cielo abierto, sorprendida. Los bancos de niebla todavía cubren la mayor parte de la brecha, sin embargo, parecen moverse con voluntad propia, llenos al parecer de Zeddrix. Se escuchan pasos, y la sombra se dispone, alertada, a combatir. Sin embargo, es Ely quien aparece de entre las sombras, mirando a Sophie a los ojos, mientras esta desvía la mirada, irritada.
-Pretendes marcharte, ¿verdad? Has perdido la confianza en ti misma, y temes volverte contra el resto de tu grupo -las palabras resonaban en la cabeza de Sophie frías, duras, y verdaderas- Te envidio. Yo no tengo un grupo al que hacer daño, ni poderes como los tuyos. Todo lo mío es artificial, y por eso lo odio. Odio todo lo que recuerdo desde que tengo memoria, y no por ello dejo de luchar. Sé que deseas no oir esto, y que preferirías partir sola, pero no sabes dónde dirigirte, ni si podrás con ellos si les encuentras.
-Nosotras -Selene aparece tras Ely, muy seria- podemos ayudarte. Tengo mis asuntos pendientes con Preio, y si voy donde él, encontraré a Ari, pues seguro que no se queda sentada a ver qué sucede. Ahora bien, puedes negarte a que te acompañemos, y luchar hasta que nos aceptes. Esa decisión -y sonrie amenazante- es toda tuya.
-Sólo os dejaré acompañarme... si teneis un medio de transporte propio. Yo puedo volar, pero... ¿y vosotras?
Ely se acerca al borde de la brecha, junta las manos formando un rectángulo entre índices y pulgares, y enfoca la mente a uno de los bancos de niebla. Rápidamente, el banco se acerca, y el lomo de un Zeddrix surge de entre la misma. Ely y Selene montan, seguidas de Sophie, quien, sonriente, solo atina a decir:
-En marcha.
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Los preparativos están terminados, y Fran recoge los datos en una PDA. Selm y Bert esperan en la puerta, y cuando el chico se levanta, ambos sonríen, satisfechos. La lejana ciudad de Torde espera, al borde de la brecha, donde supuestamente otra de las grandes bestias duerme, congelada, en el fondo del abismo.
-Fran, ¿porqué vamos a Torde? En esa grieta vieja no hay nada... y todo el mundo lo sabe.
-Selm, aún no estás acostumbrado a seguir órdenes, ¿verdad? Ari ha dicho que hemos de dirigirnos allí, y así lo haremos.
-Pero tú tampoco crees que allí haya nada...
-Un guerrero no piensa, un guerrero obedece.
-Eres demasiado severo... -Bert le da un capón a su gemelo- Miraaa... estate quieto que al final te voy a dar.
Ari aparece por detrás a poner paz, flanqueada por Ligeia, quien asiente, y todos se dirigen hacia el aerodeslizador. Una vez montados en él, Dain aparece por el fondo, expectante, apenado por no participar en la misión. La suya es una encomienda diferente, cuidar y vigilar a Alsan, por si despertara repentinamente. Los motores se calientan, la energía fluye, y la nave sale disparada, hacia el cielo gris de la mañana.
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Torde despierta, y un hombre pasea por sus calles, viendo como se levantan las persianas para abrir los establecimientos. Esta ciudad no está tan modernizada como las demás, y por ello es un sitio turístico muy importante, recreando principios del siglo pasado, sin descuidar las comodidades de éste. Se sienta en una cafetería, de las de antes, donde el zumo de naranja se hace aún a mano y con naranjas naturales. El hombre pide uno, pero sólo hasta la mitad, no puede gastar tanto dinero de buena mañana. Una vez servido, lo pone en el lado opuesto de su mesa, y espera. Una joven vestida de verde aparece ante él, girando una esquina de la calle. Se sienta, se toma el zumo, complacida, y, suspirando, rie.
-Deseabas verme, ¿no es cierto, Elena?
-Sí, así es. Aunque bien sabes, que ésta no es tu historia, pero van a necesitar ayuda del pasado para poder avanzar hacia el futuro, sea sólo por ésta vez.
-¿Tan grave es, como para que me despiertes de mi descanso?
-Sí. -el camarero les sirve otro zumo de naranja, acompañado de un café con leche, y se marcha sin decir ni una palabra- Aqué con el que luchaste hace 12 años, va a ser despertado de nuevo, y sólo alguien como tú está preparado para hacerle frente.
-Y qué pasa con mi... -un gesto negativo por parte de Elena corta la frase. El hombre asiente, preocupado, pero no cambia la expresión de su rostro- Entiendo. Supongo que es justo, aunque nunca ha necesitado mi ayuda, pero si ésa es la situación... lo haré.
-Gracias, y realmente, lo siento mucho.
-No te disculpes, es lo que digo yo siempre: la culpa no tiene dueño... y agradece las cosas, pero todo a su tiempo.
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Entre hormigas, Alejandro se despierta, sorprendido. Las criaturas duermen, y Troin y Willo hablan al otro lado de la estancia, uno despreocupado, el otro, alteradisimo. Las chicas no están por ningún lado, pero conociendo a Sophie, Alejandro se imagina dónde puede haber ido.
-Se han ido, ¿verdad? -pregunta a Troin una vez se ha despejado completamente.
-Así es. Ya van dos veces que se marcha sin decir nada, la niña esta... al menos podía haber avisado de adónde iban...
-Yo lo sé. -ambos se giran hacia Willo, que recoge sus cosas en una mochila improvisada- han ido a Torde. Es la ciudad más cercana a este lugar, y la gema de Xseed lleva toda la noche apuntando en su dirección, recto hacia el sur. Si queremos encontrarnos con ellas -Alejandro ya ha empezado a moverse recogiendo sus cosas- debemos salir cuanto antes. Ely ha dejado preparado un "vehículo" para que fueramos tras ellas.
-Pues adelante.
Minutos más tarde, un Zeddrix cargado con Willo, Troin, Alejandro y un grupo de aventureros humanoides hormiga, salían a toda velocidad hacia Torde.
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Una figura encapuchada mira desde los tejados las calles, aún desiertas, de Torde. Levantando hacia el sol un cristal en forma de pirámide con otra pirámide dentro pero invertida, susurra unas palabras, y el centro se vuelve negro. El suelo tiembla, y las ventanas se van abriendo, una a una, para dejar ver cabezas de gente asustada, que miran en dirección al barranco. El encapuchado rie, mientras espera, impaciente, a que la historia siga su curso.
-Interesante, ¿no es así? -el encapuchado se gira, asustado, no ha notado ninguna presencia, y, de hecho, no hay nadie de dónde venía la voz- ¿Dónde miras? -Al girarse, Natx deja caer su capucha, y vuelve a no haber nadie. Unos golpecitos en su hombro, le hacen pegar un grito, pero rápidamente se recompone, y haciendo un barrido con toda su fuerza y el espadón, espera cortar al causante de tal susto. La espada encuentra su objetivo, pero repentinamente se detiene. Los ojos de Natx no pueden abrirse más, un hombre, con túnica negra, camisa blanca, y una sonrisa en el rostro, ha detenido su espada... usando la mano desnuda. Natx gira sobre sí mismo, desafiando las leyes de la física, a una velocidad superior a la del sonido. El espadazo es tan contundente, que una nube de polvo se levanta, ocultando al hombre y al filo de la espada.
-No ha sido el peor golpe, sin duda. Sin embargo... -la nube se dispersa, y la espada tiene el filo entero roto, y toda la hoja resquebrajada, al haber chocado con la palma de la mano del hombre- ...demasiado flojo. -una sonrisa lobuna emerge de su rostro, y desenvainando un sable, lanza un tajo hacia Natx, quién lo esquiva, viendo como la fuerza del golpe levanta las tejas a su paso, y hace explotar una chimenea.
El cielo se vuelve negro, y el hombre mira hacia el sol, ahora tapado por un tentáculo gigante, que emerge desde la brecha hacia el cielo, generando un eclipse antinatural a esas horas de la mañana. Sonriendo complacido, Natx desaparece, mientras el hombre le lanza otro sablazo directo, que impacta a Natx mientras se desvanece.
-Así pues todo vuelve a empezar... Moth, la bestia lunar, ha despertado. Muy bien... -y sale disparado en dirección a la brecha.
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Los caminos siempre se juntan, y los grupos de Ari y Willo se encuentran en Torde, en la plaza principal, mientras miran como un sólo hombre combate contra una de las grandes bestias. Ésta tiene la forma de un conejo descomunal, y más de 10 tentáculos salen de su espalda, sin contar con los dos brazos atrofiados que cuelgan de su lomo. Los golpes que descarga son tan potentes, que cada vez que un tentáculo golpea el suelo, los escombros de los edificios cercanos se elevan 30 metros, para volver a caer segundos más tarde. Los mordiscos que lanza con sus incisivos han provocado grietas en las 5 calles de alrededor de la pelea de 3 pisos de profundidad. Y sin embargo, un sólo hombre lucha armado con un sable contra la bestia, sin síntomas de cansancio aparentes.
Sin saber de la carcanía de los otros, los dos grupos se acercan como pueden al combate, desde dos lugares distintos. Al acercarse, ven como tentáculos de la criatura están cortados a cierta altura, y la espada del hombre rezuma sangre azul de la criatura. Una vez situados, Willo y Ari hacen que su grupo espere a distancia mientras se lanzan al combate, pues son los más poderosos de ambos grupos, y al llegar a la base, se miran a los ojos, enfrentados, pero con un enemigo común. Dejando a un lado las diferencias, ambos atacan al mismo tentáculo, con un rayo de luz abrasador y picas de piedra del tamaño de un árbol antiguo. Ambos ataques salen rebotados, y el hombre les mira, divertido, mientras corta de un espadazo otro de los tentáculos. Dos tentáculos bajan, para acabar con Willo y Ari, que desesperados, lanzan toda su energía para detenerlos, infructuosamente. De pronto, un campo de energía azul detienen los dos apéndices, quemándolos y reduciendolos a ceniza. Una figura desapercibida por todos, una perra de color canela, de orejas caidas y mirada pura y fuerte, está generando el escudo. Sin emitir sonido alguno, se sitúa al lado del hombre, que, envainando la espada, hace señas para que ambos jovenes se acerquen. Cuando están a un metro cada uno, señala a la bestia, y el tiempo se detiene.
-Si no podeis enfrentaros a esto... mejor será que os hagais más poderosos.
-Nosotros... -Ari le mira, sin saber porqué, le impone respeto, seguridad, y confianza- Sí. Así lo haremos.
-Yo... yo a usted... ¿le conozco? -Willo se queda intrigado, pues ese rostro le es familiar, aunque no sabe bien de qué. Una sonrisa aflora en el rostro del hombre, que se agacha a acariciar a la perra, y le tiende su espada al joven.
-Cuando se despierte, dásela de mi parte. Él volverá a vosotros, no ahora, pero pronto. Decidle de mi parte... -y el tiempo vuelve a su curso, el hombre se gira, cierra el puño, y él, la perra y la bestia, desaparecen en una nube de humo azul.
La cara de ambos jovenes no puede ser de más asombro. El puño con el que Willo sujeta la espada está blanco de la fuerza que está haciendo, sufriendo al haber recordado quién era el hombre, y quién no ha podido verle para despedirse. Las miradas se cruzan, y ésa es la primera vez que Ari ve llorar a un hombre, sin expresión en el rostro, pero con la tristeza por todos lados. Se retiran por su lado, para encontrarse con sus respectivos compañeros, y todos se dirigen en busca de un sitio donde dormir, juntos, como un sólo grupo, de momento.
Elena lo mira todo comiendo una manzana, con un zumo de naranja, desde uno de los edificios que aún quedan en pie. Su mirada es triste, pero era necesario. Sólo la fuerza de un padre es capaz de llenar la ausencia de un hijo.
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Otro rayo, y Alsan sigue en pie delante de la televisión, expectante. La imagen vuelve, y un niño entra a través de unas puertas de cristal, que se abren a su paso, seguido de una feliz pareja que se acaba de casar. La televisión se apaga, y un ruido te hace girarte, algo sale de debajo de la cama. Alsan se acerca, se agacha, y abraza a la perra color canela, orejas caidas, y mirada pura y fuerte. Se gira sonriente.
-¿Hay algo que quieras decirme?
-Yo... -Ari duda de sus palabras, estas visitas en sueños a Alsan no sabe lo reales que pueden ser, ni dónde se ubica esta habitación, pero siente que debe hacerlo- ...hoy, en Torde, hemos hablado con un hombre. Y también estaba esa perra. -los ojos de Alsan se abren de par en par, y las lágrimas corren por sus mejillas- El hombre... ha desaparecido, enfrentandose a una de las grandes bestias. Pero antes de irse, nos ha dado un mensaje para alguien. Era... "Decidle de mi parte... que estoy orgulloso de él."
Alsan abre la puerta de salida, la perra sale, y mientras él se marcha, sólo dice una palabra:
-Gracias. |
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