Alsan_Wolf's profileThe Flagstones of the ne...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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May 12 Blue Heaven 2 - Endings & Begginings
-Finales y Comienzos- Lingague, 12:00 horas Aquí y allá los saqueos se producían. Mirando entristecida los escaparates de los comercios, Sophie corría, arco en mano, disparando a todo aquel que se les acercase con cara de demente. Troin cargaba con Paula, quien colgaba inerte en su espalda, víctima del apagón que todas las máquinas habían sufrido. Las personas resultaban mucho más peligrosas en momentos de crisis, pues al ver a dos chicas y un chico jóvenes, y una de ellas inconsciente, ya habían sufrido varios ataques, intentos de la gente de aprovecharse de su situación. -¡Hemos de encontrar un sitio donde escondernos! -las llamas del edificio cercano parecían tragarse el sonido de sus palabras, Troin no respondía a sus gritos- ¿me oyes? ¡¡Eh!! -acercandosele al máximo le volvió a gritar- ¡¡hemos de escondernos en alguna parte hasta que esto termine!! De pronto se dieron cuenta. No podían escucharse, lo mismo que había producido la detención de las máquinas estaba negando toda comunicación auditiva. Al menos el molesto susurro de fondo había cesado... Un grupo de personas salieron de una bocacalle cercana, corriendo en tropel, con las bocas abiertas y los ojos llororos. Parecía que estuviesen huyendo de algo, pues miraban todo el rato hacia atrás. Uno de ellos tropezó, y fue arrollado por el resto. Pisoteado por docenas de personas, no volvió a levantarse. Cuando toda la gente hubo pasado, Sophie se acercó corriendo al pobre hombre. Tomándole el pulso, comprobó que aún vivía, y sonrió por ello. Recordando que Troin no podía escucharla, cargó con el hombre, pero al ir a levantarse una sombra se cernió sobre ella. Mirando al frente, lo vió por primera vez. Delante de ella, erguido, amenazador. Saltando atrás volando a ras de suelo, esquivó el zarpazo, que el hombre no pudo evitar, ya que había tenido que soltarlo para salvarse ella. Un rastro sangriento cubrió la calle, y un temblor producido por la criatura al moverse sacudió los edificios. -------------------------------- Ridel, 6:00 horas La mañana se acercaba, cubierta por unos densos nubarrones que presagiaban tormenta. El sol, aunque ya había salido, no mostraba signos de aparecer sobre sus cabezas, y ahora el aerodeslizador no funcionaba. Alejandro le pegó una patada al capó, enfadado. Llevaban recorrido medio pueblo ya, y de pronto se calaba y no quería arrancar. Recordando la escena de la noche anterior, Ely y Selene se habían apostado cada una a un lado del vehículo, arma en mano, preparadas para lo peor. No se escuchaba ningún sonido en las calles, y tampoco se apreciaba movimiento alguno. -Alejandro, debemos poner esto en marcha o estaremos en problemas de nuevo -telepáticamente Ely podía comunicarse con sus dos compañeros, visto que verbalmente eran incapaces. Un asentimiento confirmó que lo había recibido. Avanzaron hacia un poste indicador, que contaba con un mapa en su dorso. Iluminandolo con la luz del móvil, encontraron su posición y la del taller más cercano, en el que podrían encontrar algo que les sirviera de recambio para el motor. Corrieron calle abajo, en formación triangular, para evitar tener los flancos desprotegidos. Dos calles más tarde, nadie les había asaltado, ninguna de esas personas dementes de ojos sangrantes les había salido al paso, y el taller estaba ala vuelta de la esquina. Unos extraños rastros sangrantes decoraban las paredes, entrelazados con marcas de lo que parecían ser unas zarpas gigantescas, pero era imposible, en este mundo no existían criaturas de ese tamaño... El cartel del taller estaba iluminado, y tres figuras intentaban abrirse paso hacia el interior. Dos figuras contrahechas, personas aullando sangrando por los ojos, se arrastraban lentas hacia las tres primeras, que golpeaban las puertas del taller y de las casas cercanas intentando entrar. Por su manera de vestir se notaba que eran como ellos, viajeros que iban de paso. Selene y Ely se lanzaron hacia las criaturas, destrozando sus cabezas de dos golpes gemelos. Los tres turistas, una pareja y su hija, se dejaron caer al suelo, entre silenciosos sollozos, ya más tranquilos. Alejandro se acercó a ellos, tranquilizador, y apartando a la mujer forzó la puerta del taller. Al ver que no se abría, disparó dos veces contra el pomo y la cerradura, le propinó otra patada y la puerta cedió. Olía a cerrado, pero estaba limpio. Pasaron todos dentro, cerrando tras de sí. -------------------------------- ¿¿¿???, hora X Las luces de las farolas alumbraban el lugar donde habían caido. La gente caminaba por las calles, continuando sus vidas sin ver extraño la aparición de los cuatro jóvenes, salidos de la nada, que acababan de caer al centro de la plaza. Los edificios les traen recuerdos, ya han estado aquí antes. Una explosión les hace levantar la mirada. Uno de los pisos altos del edificio explota, saliendo los cristales disparados en todas direcciones. La gente desaparece de las calles, comienza a caer una lluvia de cristales mezclada con restos de cortina quemada y madera ennegrecida. Un marco de foto cae, clavandose en el tronco de un árbol. En las manos de Ari, el bastón comienza a latir. Unas extrañas criaturas, mitad lagarto, mitad cocodrilo, aparecen desde las sombras, arrastrandose y creciendo. Los latidos del bastón se hacen más constantes, mientras que más y más criaturas siguen apareciendo por todas partes. Altas como árboles, y amenazando con crecer más, se van acercando poco a poco, rodeando a los cuatro chicos, que formando un círculo se preparan para lo peor. Alsan se levanta, un brazo le cuelga, lo tiene roto. Sonriendo, apoya su mano sana en el hombro de Willo, y sonrie. -Ahora o nunca. -mirando a Preio los tres, bastón, espada y guantes en mano, se dan la vuelta hacia los monstruos, que ya alcanzan tamaños descomunales- ¡¿Aliado, o enemigo, Preio?! -------------------------------- Lingague, 12:20 horas Gigante. Esa era la palabra para describir al monstruoso ser que Sophie tenía delante. Un lagarto gigante alado lanzaba zarpazos a diestro y siniestro, obligandola a retroceder a toda velocidad. Al mismo tiempo, Troin lanzaba chorros de agua a presión a toda potencia, combatiendo con dos criaturas más, que habían aparecido de repente, tras él. Pequeños cortes aparecían en la piel de los extraños seres, cada vez que Troin concentraba un ataque en un punto. Sin embargo, ni las flechas ni las descargas acuaticas eran suficientemente potentes como para detener el avance de las horribles criaturas. Apartandose lo más lejos posible, Troin lanzó un chorro de agua que empapó a la criatura, sin causarle daños, y le lanzó su porra de energía. Esperando electrocutarla, había olvidado que las máquinas habían cesado su funcionamiento hacía no mucho, y lo único que consiguió fue perder la porra, dejandola clavada entre las escamas de la criatura. A una señal, ambos corrieron a esconderse, arrastrando a Paula. Metiendose en el portal más cercano, vieron como las criaturas les perseguían. Corrieron escaleras abajo, hacia el garaje, escuchando de fondo el sonido de los zarpazos de los engendros, que atacaban el edificio como si de mantequilla se tratase. Atrapados entre la espada y la pared, incomunicados y sin tecnología disponible, esperaron lo peor. -------------------------------- Geocity, 12:30 horas 004-I correteaba por el lomo de una de las criaturas, divertido. La ciudad estaba incomunicada, pues los aparatos eléctricos habían dejado de funcionar, pero al parecer los cristales no, y él había sometido a una de las criaturas a su voluntad. A lo lejos, abajo, Mita y Natx daban buena cuenta de otras criaturas, casi sin pestañear, destruyendolas a base de cientos y cientos de voltios o quemándoles la retina con luz ultrapotente para despuñes encarar unas con otras. Los Geacorps también se habían movilizado, y estaban atacando con armas de fuego y armas blancas a las criaturas, obteniendo victoria tras victoria sobre ellas, claro está, a costa de muchas vidas. Sin embargo a Mita no le importaba lo más mínimo, su única necesidad era encontrar un vehículo lo suficientemente rápido como para llegar a Lingague, pues allí es donde el rastreador les había dicho que estaban Troin y el resto, y al parecer -miró al cielo donde 004-I volaba- ya lo había encontrado. Sonriendo para sus adentros, esperó a que el niño bajara a recogerles, planeando su próximo movimiento. -------------------------------- Torde, 12:45 horas Apartando los restos de una de las criaturas, Ligeia suspiró. -Deberíamos ir preparando las cosas para cuando las máquinas funcionen de nuevo. ¿Cúanto tiempo tardará en suceder eso, Ligeia? -Angelus hablaba con total naturalidad, ignorando el silencio en masa generado por la Logia. Una esfera de cristal colgaba de su cuello, irradiando luz. Puso su mano sobre ella, y volvió a hablar- Realmente parece útil éste cristal del sonido, sí. La próxima vez quiero otro... uno con más usos. -Deberías estar contento porque te haya dado uno, y no quejarte porque no sea el que más te guste. El bloqueo de las máquinas terminará en más o menos quince minutos, una hora después del comienzo. -Ligeia apartó la mano de su cristal, y giró la cabeza para mirar a Kahoru, que esperaba sentado, fumando. Soltando el humo por la nariz, y haciendo un gesto con la mano, formó unas palabras en el aire, sosteniendolas con el brillo verde de su cristal artificial del aire: "Niño, no te quejes" Angelus puso cara de asco. ¿Por qué su hermano mayor tenía que venir con ellos en esta misión? Ligeia pagaría por esto. Apoyó de nuevo la mano en su cristal. -Por cierto, ya que tanto miedo tienes de esa tal Ari Terduki, dime, ¿por qué es tan famosa? -¿Tú vives apartado del mundo o qué? Es la descendiente de Riot Terduki, la primera persona en el mundo nacida con un cristal en sus manos. De ahí en adelante, todos los primogénitos de su familia han nacido con un cristal puro en ellos. Por eso la chica es tan famosa, ¡es poder en estado puro! Angelus se quedó mirando a Ligeia, desiteresado, como siempre. Había dejado de prestar atención a las dos palabras, y ahora hacía gestos con la mano pidiendo un cigarro. Ligeia le quitó el mechero, y lo reventó contra el suelo. De dos zancadas se plantó en lo alto del curpo de la criatura, y mirando la posición del sol, asintió con la cabeza. Debían ser casi las 13:00, y los suyos, la organización, debía estar a punto de ponerse en marcha. -------------------------------- Geocity, 12:50 horas Algunas máquinas daban ya señales de vida, funcionando de nuevo, apagandose al momento, pero dejando ver que en breve las cosas se restablecerían. Selm y Bert miraban ansiosos la pantalla del televisor, esperando ver alguna noticia completa, ya que la imagen iba y venía todo el rato, a consecuencia de los cambios energéticos de la televisión. Fran esperaba también, asomado al balcón, mirando como en el piso de abajo las cosas no marchaban bien, pues una criatura, de tamaño humanoide, estaba atacando esa planta. Impotente porque no había manera de bajar si no era saltando, y la altura era de un piso, tenía que soportar la imagen de sus compañeros pidiendo ayuda y cayendo uno a uno contra el indeseable ser. ...caminando hacia él por la espalda, sin producir sonidos por el bloqueo, se le acercaba... -¡Maldita sea! -golpeó con los puños la barandilla. El sonido metálico de la baranda al sacudirse sonó en toda la planta. Con los ojos bien abiertos, Selm y Bert se giraron hacia él, pues el sonido había vuelto. ...sorprendido como todos los demás, titubeó durante un momento, a luz verde se encendió y atacó, ya convencido... -¡¡CUIDADO!! -Selm gritó, y eso fue lo que salvó la vida de Fran en ese momento. Al girarse, esquivó el golpe que le hubiera atravesado el abdomen de lado a lado, y al ir a sacar la espada sierra del cinto, descubrió que no la tenía. Un puñetazo que le resultó frío como el metal lo lanzó por los aires, haciendole caer al piso de abajo, y quedar inconsciente en él. ...ahora a por los otros dos... Los gemelos desenfundaron sus espadas sierra, y probándolas, las pusieron en marcha. De pronto la televisión se encendió, y del susto, giraron la cabeza a mirar la pantalla. Ese segundo de distracción fue lo único que necesitó el agresor, y de un movimiento sobrehumano y dos tajos, abrió el pecho de los gemelos, acabando con sus vidas, y dejando la espada sierra que acababa de robar llena de sangre. El más joven de los Terduki sonrió, mientras lágrimas le caían por las mejillas. La organización había comenzado a moverse. -------------------------------- Lingague, 13:00 horas El edificio donde se escondían fue arrancado por las tres criaturas al unísono, dejando el garaje al descubierto, y con él a Troin, Sophie y Paula, que se escondían en él. Cruzaron miradas en un último gesto de comprensión, y se lanzaron al combate, una última vez. Las flechas de Sophie volaban raudas, pero se quedaban clavadas en la dura cubierta de escamas de las criaturas. Esquivando los zarpazos de las criaturas no se percató de que una de las colas iba a toda velocidad en su dirección, y como si de un látigo se tratase, la golpeó y la hizo atravesar una pared del edificio contiguo. Troin montó en cólera por el suceso, y el cristal azul del agua comenzó a cambiar de color, de azul transparente a azul verdoso. Con una mirada de odio puro a la criatura que había atacado a Sophie cerró el puño y lanzó una descarga de agua, que esta vez era amarillenta, en vez de transparente. Cuando tocó las escamas del monstruo, un humo tóxico empezó a salir de las mismas, se derretía. Todo lo que el agua amarilla salpicaba, comenzaba a humear, y la criatura comenzó a sangrar por los agujeros que le iban apareciendo. Rugiendo de dolor, se desplomó en el suelo, Troin seguía lanzando chorros y más chorros de agua amarilla contra ella, hasta que quedó reducida a una masa sangrante. Disfrutando del éxito, se giró para encararse a las otras criaturas, que mientras él se deleitaba con la primera, se habían acercado demasiado como para poder atacar sin recibir parte del impacto del agua en sí mismo. Rodó a un lado, esquivando el primer zarpazo, pero no pudo esquivar el segundo, que le pilló a contrapié mientras se levantaba. El golpe nunca llegó. La mano de la criatura cayó a suelo, a su lado, tan grande como un camión, arrancada del brazo con un corte limpio. Girandose, le vió. Un chico rubio, trajeado, con una espada en la mano y gafas de sol en la otra, esperaba al otro lado de la calle, mirando al suelo. La criatura descargó la otra zarpa y la cola sobre él, que las esquivó de un salto y lanzando la hoja de la espada, que al parecer era extensible, las cercenó de un tajo ambas. Soprendido por la cantidad de poder, Troin fue a agradecerselo, pero cayó al suelo víctima de una explosión en el edificio donde Sophie estaba atrapada. Mirando hacia arriba, vio a una niña, con el pelo rizado negro, trajeada también, que acababa de hacer retroceder a la otra criatura. El monstruo se giró, rugiendo, y la niña repitió el gesto: lanzó una pequeña esfera a la boca del animal, y cerrando la mano la hizo explotar. La cabeza del engendro estalló en mil pedazos, salpicando a la niña, que se relamió con gusto. ¿De dónde salía esta gente? -------------------------------- ¿¿¿???, hora X Cuatro fuerzas distintas, una oleada de poder multiplicada por cuatro devastando la zona. Ari y Willo por un lado, Alsan y Preio por el otro barrían a las criaturas a diestro y siniestro, destrozando la ciudad en el proceso. Un terremoto seguido de una explosión de luz, una ola negra arrastrando parte de un edificio, una gran zarpa gris atravesando el pecho de una criatura... el baile de destrucción continuaba, y la afluencia de las criaturas se elevaba exponencialmente al número de muertas. -¡No paran de aparecer! -gritó Ari, agitando el bastón desgarrando el torso de un engendro- ¡¡haced algo!! -Preio avanzó unos pasos, lanzó otra ráfaga oscura a una criatura, y saltó entre los 3 amigos. -Estaba reservando ésto para acabar con vosotros, pero visto lo visto... -levantó ambos brazos, y el viento comenzó a arremolinarse entre ellos. Alsan agarró a sus dos compañeros, y situandolos tras él, levantó una barrera gris, envolviendolos con las zarpas- ¡¡Nova de viento!! -el suelo se hundió, los cristales de las ventanas se hicieron añicos, y la piel y los músculos de las criaturas se desgarraron cuando el viento pasó a través de ellos como cuchillas, cortándolos comosi fuesen mantequilla. Cuando la polvareda se disipó, las zarpas grises estaban llenas de tajos, reflejados en los brazos de Alsan, donde la ropa estaba hecha jirones, bajo la cual las heridas se cerraban a toda velocidad, dejando una mancha de sangre en los retazos de tela. Preio cayó de rodillas al suelo, extenuado. -¡¡Has estado a punto de matarnos!! -de un bofetón, Ari le cruzó la cara al chico- ¡¡¿ahora NO estabamos peleando, recuerdas?!! -quien sonriente, respondió: -Seguimos siendo enemigos. -la verdad la golpeó como un puño: Preio era el mal en estado puro. Barriendo la zona con la mirada, pudo ver como había ciertos lugares con mayor cantidad de cadáveres, y que algo empujaba desde detrás, intentando pasar. Probablemente más criaturas se aproximaban. -Deberías usar la Logia de nuevo y sacarnos de aquí, sea donde sea -dijo Willo. -No sé como hacerlo. No ha sido idea mía venir a este lugar. -Pero te corresponde a ti sacarnos de este sitio, mujer -Preio continuaba cortante, sin percatarse que en su estado no duraría mucho si se enfrentaba con los tres al unísono. -Pues si se te ocurre algo, dilo. -------------------------------- Ridel, 7:00 horas El taller olía a cerrado. La luz había vuelto, y los motores de los vehículos daban respuesta positiva al intentar encenderlos. Recogieron los útiles necesarios para reparar su vehículo, un par de herramientas de sobra y rellenaron una botella de agua en el grifo, comprobando si era potable a base de probar. El padre de la familia se presentó como Richard, la mujer Andy, y la hija, no dijo nada. Parecía ser muy tímida Selene se asomó por la puerta, comprobando si algúna de las personas aullantes esperaba fuera. Al rato volvió, e hizo gestos afirmativos con la cabeza, señalando que la zona era segura. -¿Queréis que os acompañemos a alguna parte? -les dijo Alejandro a los viajeros. Richard se levantó, y de cerca Alejandro pudo darse cuenta que no parecía ser tan mayor. -No os preocupeis. Nuestro aerodeslizador está aquí cerca, esperaremos a que se haga de día del todo e iremos en una carrera. -¿Estáis seguros? No nos cuesta nada dar un rodeo y acompañaros... -Selene apoyó la mano en el hombre de Ely, acallandola. -Déjalo estar. Si él dice que puede, puede. Nosotros tenemos una misión que cumplir. Salieron del lugar dejando a la infeliz familia a solas, a su suerte. Un rato después, llegaron a su deslizador. Estaba como lo habían dejado, excepto porque ahora tenía una ligera capa de escarcha. El frío se empezaba a hacer notar, pronto llegarían a las montañas y con ello a la nieve. Sentandose, arrancaron el vehículo y salieron de ese espantoso pueblucho. -------------------------------- Carretera entre Ridel y Tucker, 8:25 horas Una hora después, la carretera se encontraba cubierta de nieve. Tan pronto como empezó a clarear, un fuerte viento había arrastrado otras nubes, y la nieve comenzó a caer. Lo único que rompía el silencio era el motor de energía del aerodeslizador, por lo que cuando un ronroneo en crescendo sonó a lo lejos, los tres se alertaron. Luces largas aparecieron de frente, en un intento de cegar al conductor. Esquivando las dos motos gravitatorias, Alejandro aceleró. -¿Otra vez? ¿Es que estos chicos no se cansan? -Selene y Ely se agarraron a los asientos: ellas combatían cuerpo a cuerpo, en este estado estaban en desventaja. Aparcando en la falda de una colina, los tres bajaron del coche, esperando a los dos motoristas. Tomaron posiciones ocultos tras los postes de electricidad, que continuaban en fila hasta quién sabe donde. Una bola de fuego apareció en la lejanía, creciendo al acercarse. Enterrando las manos en la nieve, Selene lanzó una ráfaga que produjo una avalancha en los árboles, con la que la esfera ardiente se estrelló, produciendo nubes de vapor. Calhiel apareció entre ellas, cargando un bazooka en su hombro izquierdo. -¿Ha pasado mucho tiempo o me lo parece a mí? -una segunda figura, con casco puesto, se materializó a su vera. Sin dejar tiempo a reaccionar, Ely y Selene cargaron ambas contra la pareja, a lo que el desconocido respondió sacando una katana de madera, deteniendo la vara de Ely y bloqueando por la empuñadura la katana de Selene. Sorprendidas, las muchachas saltaron a los lados, y cargaron de nuevo. Una explosión azotó el suelo bajo sus pies, fallando por pocos metros. Los reflejos felinos de las jovenes las habían librado de la muerte, mientras el bazooka esperaba a ser cargado de nuevo. Alejandro disparó desde lejos contra la chica, y de nuevo el desconocido se interpuso, bloqueando con un gesto a velocidad sobrehumana las balas. Frunciendo el ceño, Alejandro disparó de nuevo, acertando en la pierna y derribando al espadachín. Poco duró la alegría del trio, pues al momento la bala salió del cuerpo, y la herida se cerró tras de sí. Levantandose, se quitó el casco. -¿Me habíais echado de menos? -su risa frenética se escuchó a mucha distancia. Con la misma apariencia que Alsan, pero con ojos ámbar, el joven reía sin cesar. Ely miró desde lejos, sorprendido, como el parecido era increible. Hasta tenía las mismas marcas de Xseed. Tenía que ser él. -¿Alsan? ¿Qué haces tú aquí combatiendo CONTRA nosotros? -Ése es una burda copia. ¡¡Yo soy el original!! -gritó cargando contra la chica. Calhiel miró desde lejos, con el bazooka cargado. Apuntando a la espalda de Selene, apretó el gatillo. Una sombra apareció en la trayectoria del misil, y que explotó a mitad camino. Todos se detuvieron, intrigados por saber qué había sido eso. Un cuerpo humano quemado apareció de pie entre las llamas, se giró hacia Selene, y comenzó a quitarse la nieve de la ropa. -Es un buen momento para devolveros el favor, ¿no? -poco a poco el rostro fue volviendo a la normalidad, regenerandose la piel. Ridhard, el padre de la família que habían salvado en Ridel sonreía, sacando unos nudillos de hierro del bolsillo de su traje, que ahora era de chaqueta, poniendoselos en la mano. Todos miraban sorprendidos, hasta que se lanzó contra Calhiel, y la derribó de un puñetazo. La chica rodó por el suelo, hacia atrás, y levantandose gritando soltó una llamarada. Mientras, Ely, Selene y Alejandro, sin salir de su asombro, aprovecharon para cargar contra Alsan. Sus miradas se cruzaron. Frío y calor, agua y fuego. Con un rápido movimiento, las armas de madera chocaron. Los ojos cerca, los cuerpos pegados. La rabia que tenía dentro surgió en tromba: la madera crujió, y ambas se partieron. Ambos saltaron hacia atrás, y Alastor rió freneticamente. Se lo estaba pasando muy bien, y el escenario era perfecto. La nieve ralentizaba los movimientos de la chica, que desarmada no era un peligro potencial para él. Poniendose a cuatro patas, comenzó su transformación. Una ráfaga de disparos le obligó a rodar colina abajo, el maldito humano le estaba molestando desde hacía rato, y no se veía a su compañera por ninguna parte. Sin mirar, detuvo con los restos de su espada el tajo que iba dirigido a su espalda, sonriendo. Uno contra tres, las cosas empezaban a equilibrarse. Al tiempo, Richard emergía de un torrente de llamas, con la mirada fija, enfadado. Se le había quemado su corbata favorita, y eso le iba a costar caro a la mujer. Ajustando sus nudillos de hierro, avanzó a paso rápido contra ella, que le miraba sorprendida, no esperaba que su ataque fuera del todo eficaz, pero tampoco esperaba no causar daños. Corriendo, se batió en retirada, buscando el lugar donde defenderse de ese monstruo con corbata. Al llegar a lo alto de la colina, una escena asombrosa la detuvo: una mujer sola y desarmada, rodeada de cientos de cuerpos destrozados, miraba hacia ella sobre sus gafas de sol. Atrapada entre la espada y la pared, gritó. Andy, la mujer, había acabado con todas las Paulas restantes. Sus refuerzos nunca llegarían, pues no quedaban más clones, esos eran los últimos. Andy, mientras, fluctuó: su imagen pasaba de la madre a la hija, de la hija a la madre, y a veces aparecían las dos. Con Andy a un lado, y Richard al otro, Calhiel gritó pidiendo ayuda. Alastor escuchó el grito, lanzó los restos de la katana al suelo, y corrió en dirección a su compañera. Usando los poderes de Xseed, se transformó en un lobo negro, con un seis tatuado en números romanos sobre el ojo izquierdo, en amarillo. Corrió atravesando la nieve como una centella, y de un salto, agarró con sus fauces el brazo de Richard, rompiéndolo y dislocando el hombro. Después, de otro mordisco lanzó a Calhiel al suelo, esquivando un tajo al cuello de Selene. Con una mirada de odio, y en proporcion tres a uno, ambos desaparecieron entre volutas de humo negro, dejando como rastro de su batalla nieve negra. -------------------------------- Carretera en algún lugar, 14:40 horas Ligeia miraba el reloj, sentada en el asiento trasero del aerodeslizador. Estaba satisfecha. En tan sólo una hora los miembros de sus equipos habían tomado contacto con sus antiguos compañeros, se habían ganado su confianza y les habían salvado la vida. Todo iba según lo planeado. Ahora, sólo faltaba calcular el punto en el que el Bastón Tempus devolvería a la señorita Terduki a la realidad, e ir a recogerla. Bueno, a ella no; al bastón. Angelus y Kahoru estaban discutiendo, para variar, asi que mirando a su nuevo compañero de grupo, al último miembro que necesitaban, sonrió. -¿Quieres otra galleta, Dain? -el joven Terduki alisaba los pliegues de su nuevo traje de chaqueta mientras acababa de masticar la anterior. May 03 Blue Heaven 2 - Distortion Waves-Ondas de distorsión-
Nadie guardaba las puertas del edificio. Solitario en el centro del islote, aguardaba, desafiando al cielo y a sus rayos en armonía con el paisaje. Construida en su totalidad de piedra, algunas secciones de la pared mostraban signos de desgaste por el viento y el salitre del mar. Bajando de la balsa, dos figuras caminaban hacia el portón, únicamente cubiertas por una capa, siendo azotadas por el viento al caminar. Iban separadas, pero a la misma altura. Conforme llegaron a la puerta, una se adelantó, y estirando con una sola mano de las aldabas, llamó tres veces. Minutos después, todo seguía igual, salvo que la lluvia había aumentado su flujo. Tirando de nuevo, hizo hincapié en la llamada. Sin obtener resultado alguno volvió a coger el aldabón, pero la otra figura avanzó, le retiró la mano con delicadeza y de un puñetazo arrancó la puerta de los goznes, lanzandola dentro causando un gran estruendo.
La otra entró corriendo, se quitó la capa, pues estaba empapada, y mirando con sus verdes ojos al otro, gritó, irritada:
-¡¡MUY LISTO!! ¡¡Ahora SEGURO que saben que estamos aquí!! -Ari tenía razón, se escuchaban múltiples pasos de personas corriendo, y gritos que cada vez se acercaban más. Su acompañante sonrió desde debajo de la tela, se puso unos guantes que llevaba colgando del cinto, e hizo gestos despectivos con la mano.
-No es para tanto, mujer. Si son muchos, que vengan. Por mí, cuantos más, mejor. Viajar contigo es peor que enfrentarse a un ejército entero... -Willo y Ari se llevaban bien, porque el roce hace el cariño, y ambos tenían un objetivo común: encontrar a Alsan. Si no, probablemente se hubiesen matado ya hacía tiempo. Sin embargo, tras el encuentro que tuvieron en Torde, ambos se habían concienciado que los aliados son escasos en épocas de guerra. Un grupo reducido de Paulas apareció bajando las escaleras. Si aún quedaba alguna duda de que éste era el sitio que habían estado buscando, ahora se había disipado. Ari se apartó, dejando paso a Willo, que sonriente, se encaminó hacia las escaleras. El suelo comenzó a temblar bajo sus pies, quebrándose, mientras las Paulas continuaban acercándose desenvainando sus armas. A una señal, los fragmentos de suelo salieron volando despedidos hacia los clones, destrozando sus cuerpos con los impactos. Con otro gesto, el suelo se abrió bajo los restos, y cuando todas hubieron caido al foso, volvió a cerrarse. Willo dejó caer la capucha mojada sobre sus hombros, ésto sólo había sido la calma antes de la tormenta. Si algo le había pasado a Alsan, se lo iba a hacer pagar a los responsables. Ambos corrieron escaleras arriba, hacia el primer piso.
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Las escaleras que parecían desembocar en el primer piso habían resultado ser una trampa elaborada. Las paredes se contraían hasta cerrarse en un estrecho pasadizo que no dejaba paso a hombre alguno, bloqueando el camino. Sin embargo, unas marcas en la pared delataban que había una puerta secreta o un mecanismo que permitía el paso en algún lugar. Ni corto ni perezoso, Willo examinó la pared, y tras un delicado estudio de la misma alzó los brazos y todo comenzó a temblar.
-Si las escaleras no nos llevan al final de esta torre... -dijo, mientras todo se desencajaba del sitio y salía disparado hacia arriba- ...llevaremos las escaleras a donde queremos que estén. -Ari se agarró a un saliente. Llevaban mucho tiempo viajando, y la impaciencia de Willo por encontrar a Alsan se había hecho notar. Tras mucho hablar había descubierto que era casi como su familia, uno de esos vínculos que se atan de por vida y que por nada ha de ser separado. Las escaleras continuaban su ascenso vertical hacia la azotea, sin descanso. Antes formando un caracol perfecto, ahora eran un cohete que atravesaba el techo de forma vertiginosa. Un golpe seco detuvo el ascenso: una placa de metal grueso había parado a la piedra. La sala en la que se encontraban tenía forma circular, como el resto, y estaba adornada pesimamente. Un par de telas curbían a modo de cortina la ventana, obstruyendo la entrada de la luz que ya de por si era escasa. Una cama sucia, sin sábanas, junto a una mesa completaban el resto del mobiliario del lugar.
-Parece que aquí haya estado viviendo alguien... -una gruesa capa de polvo cubría gran parte de la mesa. El resto, zonas a las que parecía haberseles dado algún uso reciente, aparecían limpias.
-Debe ser aquí donde han tenido retenido a Alsan.. lo que no alcanzo a comprender es porqué no se ha fugado a la mínima oportunidad.
Unos golpes en el piso de arriba les advirtieron que no estaban solos. El techo se desplomó, y una Paula con cuerpo arácnido cayó entre los escombros. Lanzando un líquido viscoso de entre sus dientes, obligó a Ari a rodar esquivando el ataque, derritiendo el lugar donde se había encontrado la chica segundos antes.
-Cada vez los hacen más peligrosos... -descolgando un bastón de su espalda, lo hizo girar dos veces por encima de su cabeza y un mecanismo parecido al de un reloj se activó en el extremo del mismo. La Paula arácnida saltó hacia ella, y conforme se acercaba, se fue desvaneciendo en el aire. Restos de ella cayeron al suelo, produciendo un sonido metálico. Situandose ambos sobre los escombros del techo, giró de nuevo el bastón y los restos volvieron a su sitio original, llevandoles al piso superior sin esfuerzo. En él, una cápsula abierta de tamaño humano les esperaba, sin guardias, ni vigilancia.
-Este sitio más que un faro parece un laboratorio de experimentos... -dijo Willo buscando con la mirada el acceso al nivel superior. Un ascensor oculto en el fondo de la sala les reveló el camino. Llamaron al mismo, y se situaron a ambos lados de la puerta. Un potente chorro de ácido salió del interior conforme la puerta se abría. Suspirando, entraron en tromba a la máquina destruyendo de un golpe conjunto en la cabeza al clon arácnido. De una patada lo lanzaron fuera, y presionaron el botón del piso más alto.
El ascensor resultó tener tracción inferior, era más un elevador que otra cosa. Mirando hacia arriba descubrieron que no tenía techo, y desde arriba empezó a caer una lluvia ácida producida por más clones. Rápidamente, trozos lisos de roca salieron disparados de la pared a su encuentro, envolviendo al ácido y cerrandose alrededor. Sin ambargo, casi fue peor el remedio que la enfermedad, pues las esferas caían impulsadas por el peso y la inercia y tuvieron que esquivarlas para no morir apedreados. Una mirada de odio fue de Ari a Willo.
-Con tener UN enemigo es suficiente, ¿no te parece? -las puertas de los pisos superiores iban siendo sobrepasadas por el elevador, sin detenerse en ninguna. Casi al tiempo, ambos golpearon la pared con todas sus fuerzas y saltaron del aparato, para ver como terminaba su ascenso y aplastaba a los clones arácnidos del techo. Una trampa más, pensaron.
-La cumbre no puede estar lejos -asomandose a la ventana vio las nubes bajo la torre. El sol iluminaba la parte superior, al contrario que visto desde abajo, ahora parecía ser la zona más iluminada del planeta. Una mirada hacia arriba determinó el número de pisos a superar antes de concluir el ascenso: sólo restaban tres.
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Las escaleras ascendían sin pasar por los dos pisos que separaban el elevador de la azotea. Era algo raro, realmente, pues parecía haber habitaciones en los otros dos. Una puerta cerrada daba acceso a la última planta, que fue derribada con facilidad por un golpe seco de Willo. La estancia olía a cerrado, y sólo una luz alumbraba el sitio. Un contenedor de cristal relleno de un líquido verde llegaba del suelo al techo, con una obertura en la parte superior por la que se podía ver el cielo diurno. Una solitaria figura miraba el líquido con interés. La sangre hirvió en las venas de ambos compañeros: Preio se encontraba allí, ante sus ojos, ignorandoles completamente.
-¡¡Tú!! -Arí puso el grito en el cielo, pero supo controlarse y no salió disparada hacia su enemigo principal. Con descaro, Preio giró la cabeza y le guiñó un ojo, señalando hacia arriba con la mano. Convertido en humo negro, atravesó el techo en dirección a la azotea. Tiempo le faltó a Willo para saltar y hacer un agujero en el techo con su puño. Ambos se situaron a los lados del mismo en el último piso de la torre, donde Preio se encontraba, de pie, con su escopeta colgada a la espalda, acompañado de una persona. Los ojos en blanco del nuevo invitado dejaban ver que no se encontraba en sus cabales, y cuando a un gesto de Preio una sombra gris les atacó desde sus brazos, se dieron cuenta que algo extraño pasaba. Alsan les estaba atacando con saña, y Preio reía a su lado.
-¿¿Qué le has hecho?? -las miradas de Willo y Preio se encontraron durante un instante.
-¿Yo? Nada que no quisiera hacer él mismo. -Ari esquivó otro de los golpes del lobo gris, y bastón en mano se dirigió a Preio decidida a matarle. Éste saltó por el borde de la torre, pretendiendo escapar, pero Ari le siguió, haciendo ambos una caída en picado hacia las nubes de tormenta. El combate en la azotea se volvía peligroso por momentos: si Alsan desataba el poder de Xseed, Willo tendía que darlo todo para vencerle, y se arriesgaba a la muerte de uno de los dos. Si por el contrario no lo hacía, probablemente no ganara el combate. Pasara lo que pasara, iba a tener que ponerse serio y poner en práctica todo lo nuevo que había aprendido de un tiempo a esta parte.
Un zarpazo le devolvió a la realidad: el combate a distancia había terminado, ahora imperaba el cuerpo a cuerpo. Puesto que en velocidad no podía superar a Alsan, recurrió a su primera técnica nueva: manteniendose firme, puso todos sus músculos en tensión y los endureció como las rocas. El siguiente zarpazo rebotó contra su hombro como si de una pelota se tratara. La expresión de Alsan cambió, y una lluvia de golpes cayó sobre Willo instantes después. Todos y cada uno de ellos rebotaron, aunque de los impactos había retrocedido unos cuantos metros.
-Así no llego a ninguna parte... no recibo daños, pero no puedo atacar. -encajó dos golpes más, y bajando el puño izquierdo, soltó un gancho que hizo salir volando a su amigo- pasaremos al plan B -dió un salto, y juntando el polvo del aire, creó una plataforma sobre la que apoyarse, y saltó de nuevo. Usando ésto, continuó la ristra de golpes propinados contra Alsan, que se retorcía del dolor, pero no tenía heridas ni manifestaba cansancio alguno. Aquello parecía funcionar mejor, pero si daba tiempo al contraataque se vería en desventaja, él no podía volar. Así pues pasó a la tercera parte de su ataque, en la que agarrando a Alsan de los tobillos lo lanzó hacia la torre a toda velocidad. Éste se giró en el aire, y cargando energía con la boca, se dispuso a disparar. Instantes después una torre de piedra le dejaba sin respiración, elevando las rocas Willo había golpeado por debajo y atrás. Ahora, dejandose caer girando sobre sí mismo, hundió el cuerpo de su amigo de un puñetazo en la columna, bajando ambos rompiendola por el centro. El golpe era de lo más contundente que tenía, y para cualquier persona era letal en el acto.
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Rayos de luz blancos y negros surcaban los cielos ocupando el aire entre Ari y Preio. El chico parecía divertido con la situación, hasta que Ari sacó el bastón. Haciendolo girar en sentido contrario a las agujas del reloj y apuntando a Preio, Ari se acercó cada vez más a su objetivo. Extrañado por el cambio de velocidad, Preio se desvaneció en humo, y al reaparecer, seguía en el mismo sitio. Con los ojos como platos miró el bastón interesado, seguro que si se lo proponía conseguiría quitarselo. Apuntando con su escopeta sin dejar de lanzar rayos, disparó dos veces contra la punta del bastón. La primera falló, y acertó en el hombro de Ari, quien sin inmutarse, llevó su mano al sitio y cerró la herida, expulsando la bala sin dolor aparente. El segundo hizo impacto en la punta del bastón, generando una onda de flujo alrededor del mismo, atrayendo todo lo cercano.
-!!Pero qué demonios...!! -la onda lanzó disipó momentáneamente las nubes, y el suelo del faro del fin del mundo recibió luz solar unos instantes, tras los cuales el propio faro y los 4 combatientes desaparecieron en un doblez de la realidad.
El bastón continuó su caída hasta el suelo, donde se clavó fuertemente. Poco a poco, las nubes se fueron cerrando, dejando que el último rayo de luz iluminara el bastón unos segundos más que al resto de suelo. Tal era el poder de las Logias perdidas.
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Una vibración en el aire y todos los vasos del estante cayeron al suelo. Dain se asustó, y se hizo un corte en el dedo con la cuchilla. Su mirada se cruzó con la de Fran: algo le había pasado a Ari, en algún lugar, a esa misma hora. Preocupados, marcaron el teléfono. Pero éste no sonó, las comunicaciones estaban cortadas, y hasta la televisión había dejado de funcionar. En las calles se escuchaban gritos de la gente, que asustada, bajaba de sus aerodeslizadores a toda prisa, pues también habían dejado de moverse. ¿Qué estaba ocurriendo?
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Ligeia también sintió el cambio. Asomada al balcón, contempló como cientos de aerodeslizadores caían en picado con los correspondientes gritos de sus pasajeros. Sonriendo, frunció el ceño. Una logia había sido activada, era un buen motivo para moverse ella misma. De un grito, despertó a Angelus de su sueño. Adormilado, éste la siguió a la calle.
-¡¿A dónde vamos?! -preguntó mirando su reloj, que se había detenido. Intentó hacerlo funcionar a golpes, pero fracasó en su empeño. De una mirada se quedó boquiabierto: parecía que un tornado hubiese pasado por la ciudad, Torde estaba en llamas. Mirando a la sonriente Ligeia, comprendió la situación. Arreglandose la camisa, dijo:
-Es la hora de ponernos en marcha, ¿verdad? Pasemos a por mi hermano, y cumplamos cuanto antes esta misión que tengo ganas de acción. Esto ha sido aburrido... hasta ahora.
Salieron corriendo bajo la luz de los edificios en llamas. |
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