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    September 29

    Hace tiempo que dices...

    Cinco minutos pa´amanecer y sigo escondido
    Entre las dudas y las mitades que me han elegido
    Para que pueda seguir volando entre mis recuerdos
    Volar sin alas, volar sin aire, volar...muriendo

    Volar sin alas, volar sin aire y seguir sintiendo
    Una y otra vez que siempre vuelve a suceder, que poco cuesta seguir mintiendo
    Qué ironía...tú no lo das, y nadie te lo quita a veces menos es más y sabes bien...

    Que a ti ya no te queda nada, nada que perder
    Hace tiempo que dices, tienes que volver a ver la tierra bajo tus raíces
    Tu no necesitas echar de menos tanto y vuelta a empezar, dos, tres dime y ¿ahora qué?

    Sigues viviendo con los milímetros que te quedan
    Andando sólo sobre unos pies... que ya no te llevan
    No sigas viendo sólo el final de las calles viejas
    Que los principios suelen estar donde tú los dejas
    Que los principios suelen estar donde tú los dejas...

    ...una y otra vez que siempre vuelve a suceder, lo que daría por entenderlo
    qué ironía...si no lo das y quien diablos te lo quita
    y tienes menos de más lo que no entiendes es...

    ...que ya no queda nada, nada que perder
    Hace tiempo que dices, tienes que volver que no hay más que lo que tú eliges
    y no necesitas echar de menos de menos tanto y sólo esperar ¿por qué?
    ¿No lo entiendes? Piensa y luego me dices si no sientes nada
    Nada que perder, hace tiempo que dices...tienes que volver
    Si no lo ves, la historia se repite y no lo necesitas,
    Que nada vale tanto y queda olvidar, lo sé...que lo sientes
    Dirán, diré, dirás que no y suerte... que no y suerte...

    Con la cabeza entre los pies, a la fortuna pocas noches le quedan
    Ya lo debes de saber, y que la luna salga por donde quiera
    Pero sin correr, que no haya prisa, te convenceré con millones de sonrisas
    Para que te despiertes de una vez y te des cuenta que no hay nada que perder
    Hace tiempo que dices, tienes que volver que no hay más que lo que tú eliges...

    Y no necesitas echar de menos tanto y solo esperar dos, tres y qué sientes
    Dirán, diré, dirás que no tienes...haces tiempo que dices
    Tienes que volver, si no lo ves perdona pero creo que me necesitas...
    Solo para inventarte cuando no estás ya ves, como siempre, dejarás que te cuente
    Dime cuando podría ser...
     
    Cuidado que engancha.
    September 25

    The True Wolf

    The true Wolf

     

    Pasaban de las tres de la mañana cuando miró el reloj. En la ventana, sólo las nubes acompañaban el paso del tiempo, estáticas, tapando la luna. El cigarro en su boca se consumía despacio, la ceniza amenazaba con caer sobre la ropa.

     

    “Pero me da igual”, pensó. Las colillas le rodeaban, un paquete entero de tabaco víctima de una noche larga, aburrida y sin color. Además, antes había llovido, y nunca nadie se alegraba porque el cielo llorase.

     

    “Pues yo sí”, se contestó a sí mismo. El móvil volvió a vibrar, silencioso pero molesto,  dejando ver el mismo nombre que llevaba saliendo una y otra vez en la pantalla desde hacía horas. Levantó la botella, tragó su contenido y gruñó por lo bajo. El mp4 se había quedado sin pilas, una maravilla más que añadir a la lista. Al tiempo que la música paraba, el sonido de una respiración entrecortada le hizo levantarse. Sin ninguna prisa cruzó la habitación, llegó al pasillo y abrió otra de las puertas de la casa.

     

    Allí dormía ella, inquieta, tal vez por una pesadilla o por el comienzo de una nueva etapa escolar. Un silbido leve, un hocico mojado frotándose contra su pierna y un gesto fueron suficientes para que la perra se subiera a la cama de la niña y se tumbara a su lado, produciendo sobre ella una sensación de seguridad tal , que consiguió calmarla sin despertarla de su sueño.

     

    La luz del otro lado del pasillo le hizo sonreir. Asomándose por la puerta le vio tumbado con una rodilla sobre el interruptor, una postura común que noche tras noche se repetía incesantemente. “El orgullo de la familia, ¿eh?”, dijo, a sabiendas de que no despertaría. “Es mucho más probable detener un tren con las manos que hablar en voz alta y despertarte, enano”. Le cambió la postura, apagó la luz y entrecerró la puerta.

     

    El pasillo seguía a oscuras, la cocacola estaba desventada, y había comenzado a llover otra vez. Pero ahora todo estaba bien, pues ellos dormían tranquilos. Pues los cachorros estaban a salvo…

     

    …ya que un verdadero lobo cuidaba de ellos.

     

     

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    Dedicado a esos dos enanos que probablemente nunca lean estas líneas, pero siempre han sido lo más importante de mi vida.

     

    September 20

    Nunca Ocurre Nada Bueno Después De Las Dos De La Mañana

    Y morirías por...

    "Será tu voz, será el licor,
    Serán las luces de esta habitación
    Será el poder de una canción,
    Pero esta noche moriría por vos
    Será el champagne, será el color de tus ojos verdes
    De ciencia ficción,
    La última cena para los dos
    Pero esta noche moriría por vos."


    Amaral--- Moriría por vos.



    Cómo dice Amaral, "esta noche moriría por vos", no será la primera vez ni la última que estas palabras llenen canciones, libros, declaracion...

    Morir por vos... por alguien. Darlo todo. Renunciar a esas posibilidades que te depara la vida, por alguien querido y que tanto amas. Demostrar a ésa persona que si ella no está, tu no serías igual. Que es lo más importante en tu vida. Que tu existencia no tiene sentido sin ella.

    Esto es un grano de arena en un inmenso mar, hay numerosos casos en los que se puede morir por una persona, y en algunos sin que apenas conozcas a ésta.

    Y si fuera así, ¿por quién sería?
     
    Porque yo moriría por ti, indiferentemente.
     

    Garrada 5 litros

    September 15

    Nihilit - Comienzos

    Ahora que hay un bonito parón en Bh porque no tengo la cabeza como para escribir eso, comienzo una nueva historia... quién sabe con qué final.
     

    La llegada


    Llovía. Mucho antes de retirase su capucha y el agua le diera en la cara, quitandole el sudor de la frente, y le obligara a seguir corriendo hasta encontrar refugio en aquella apartada esquina de la calle 33, ya sabía lo que iba a pasar. Sonriendo, esperó unos instantes, conteniendo la respiración nervioso, mirando la calzada.

    Los cristales del comercio de enfrente estallaron hacia dentro cuando el coche alunizó contra él.

    Todo sucedió muy deprisa: el capó se dobló sobre sí mismo, el copiloto salió despedido hacia arriba, el cartel se descolgó sobre el coche, la alarma saltó. De entre el humo y los restos carbonizados del motor, salió ella. Sangraba profusamente por una ceja, y cojeaba de la pierna derecha, con el pantalon rasgado a tres alturas diferentes, pero se reía a carcajada limpia. La morena de metro sesenta se dejó caer al suelo, soltó varios improperios hacia el cuerpo caido en la vitrina y se alejó arrastrandose del coche unos metros antes de desmayarse.

    Corriendo antes de que llegase la policía, fue a rescatar a la chica. Esto es una locura, se dijo, pero no la puedo dejar aquí. Mirando de reojo que no viniera nadie, cargó con ella a hombros y se alejó callejeando hacia dentro de la ciudad, por una zona que nunca había visitado. El sudor, la lluvia y la sangre de la chica mezclados goteando sobre su cabeza le nublaban la visión, pero una luz a lo lejos le llamó la atencion. Era verde y un extremo brillaba a intervalos, como si de un neón estropeado se tratase. Dirigiendose hacia allí, empujó la puerta con fuerza y entró. Era una pequeña tienda, en la que no parecía haber nadie excepto el dependiente, un joven negro de pelo corto y rostro inexpresivo con la mirada fija en su ordenador.

    -¡Ayúdame! -sin mostrar excitación o nerviosismo alguno, él le indicó con la cabeza una puerta al final del local, tras una vitrina. Tirando un par de cajas por el camino, llevó a la chica a la habitación, que resultó ser un cuarto de baño utilizado a modo de trastero. Apartando a una cucaracha de una patada, la dejó caer en el retrete, abrió el botiquin que colgaba de la pared a modo de armario, sacó alcohol y gasas y le limpió la fea herida de la ceja. Dejandola sentada descansando, salió a ver dónde se habían metido.

    El local era más bien extraño. Parecía una tienda de juegos de rol y azar pero era más bien un pequeño bazar, pues en algunos estantes habían artículos raros, como catalejos y silbatos, que parecían desentonar totalmente con el resto de material en venta. Una esfera brillaba sobre el mostrador, y se acercó poniendo sus manos encima. Del centro, surgieron pequeños rayos de electricidad estática que se lanzaron contra sus manos, divirtiendole durante un momento.

    -Si te gusta, está de oferta. -mirando intrigado al dependiente, apartó los dedos del orbe.

    -¿No te extraña lo que acaba de pasar?
    -¿Debería? Tanto tu como yo sabíamos que esto iba a volver a pasar.
    -¿A ti también te pasa? ¿Desde cuando?
    -Desde hace bastante tiempo, pero he aprendido a convivir con ello.
    -Pues para mi es una jodienda increible.
    -Pues haz eso, jodete.


    Se miraron divertidos, como dos amigos que se conocen de toda la vida. Extendiendo sus manos, se presentaron:

    -Mis amigos me llaman Black.
    -A mi, mi gente me llama Alsan. Bienvenido a Nihilit, hermano.

    September 08

    Radikal Dreamers

    Clash of Tidus and Jecht

    Reencuentros, nunca fáciles, pero siempre con muchas ganas.

    Welcome back!